Sí, la tubería de acero galvanizado puede enterrarse bajo tierra y, en la mayoría de los casos, es una opción acertada. Este tipo de tubería se fabrica mediante procesos de galvanizado por inmersión en caliente o electrogalvanizado, creando una capa de zinc que le confiere una resistencia a la corrosión real y cuantificable, además de una buena soldabilidad y facilidad de mecanizado; estas propiedades la convierten en una opción práctica tanto para instalaciones de tuberías enterradas como para usos generales en exteriores e infraestructuras de servicios. No obstante, el galvanizado por sí solo no garantiza protección contra la corrosión en cualquier tipo de suelo: la durabilidad de dicha protección bajo tierra depende principalmente de las condiciones del terreno, la profundidad de enterramiento y la vida útil requerida para el proyecto.
La galvanización protege las tuberías de acero de dos maneras: el recubrimiento de zinc actúa como una barrera física contra la humedad y las sustancias corrosivas y, además, se corroe de forma preferente respecto al acero subyacente (protección de sacrificio) si el recubrimiento sufre arañazos o daños. Esto confiere a la tubería de acero galvanizado enterrada una resistencia a la corrosión significativamente superior a la de la tubería de acero sin recubrimiento. No obstante, en suelos corrosivos, el recubrimiento se consume gradualmente con el paso del tiempo; la velocidad de este proceso depende de las condiciones específicas que se detallan a continuación.
Vale la pena considerar una protección adicional cuando una tubería de acero galvanizado enterrada vaya a estar situada en:
Suelo húmedo o con mal drenaje
Suelo con alto contenido de sales o cloruros
Suelo fuertemente ácido o alcalino (valores extremos de pH)
Condiciones con corrientes eléctricas parásitas o resistividad del suelo muy variable
Enterramiento profundo, donde la tubería resulta difícil de inspeccionar o reemplazar
En estas condiciones, una protección adicional ayuda a ralentizar la corrosión y a prolongar la vida útil de la tubería.
Cuando las condiciones del suelo requieren más que el simple recubrimiento de zinc, las opciones habituales para una tubería de acero galvanizado enterrada incluyen:
Recubrimiento de asfalto de petróleo o epoxi de alquitrán de hulla, a menudo reforzado con una envoltura de fibra de vidrio: una opción estándar y económica para aplicaciones generales de enterramiento.
Recubrimiento de polietileno de tres capas (3PE) o epoxi unido por fusión (FBE): sistemas de mayor rendimiento para suelos más corrosivos o para una vida útil de diseño más prolongada.
Cinta de envoltura anticorrosiva (a base de polietileno o PVC): utilizada habitualmente en juntas, accesorios y secciones de reparación, o en tuberías de menor diámetro.
Protección catódica, añadida como complemento al recubrimiento (no como sustituto) en suelos especialmente corrosivos o de alto riesgo.
Antes de aplicar cualquier recubrimiento, la superficie de la tubería debe estar limpia, seca y libre de aceite u óxido para garantizar una adherencia adecuada; una preparación deficiente de la superficie es la causa más frecuente de fallo prematuro del recubrimiento. Se debe seleccionar la combinación adecuada teniendo en cuenta la corrosividad del suelo, el diámetro de la tubería y la vida útil requerida para el proyecto. En general, las tuberías de acero galvanizado pueden enterrarse, ya que el recubrimiento de zinc ofrece un nivel efectivo de protección contra la corrosión. Sin embargo, en suelos más agresivos o condiciones subterráneas más exigentes, la incorporación de alguno de los métodos anticorrosivos mencionados anteriormente constituye la opción más segura para garantizar un buen rendimiento a largo plazo.
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